Después de la cena pascual donde Jesús ha instituido la Eucaristía, el evangelista nos presenta lo acontecido en Getsemaní, donde Jesús dice “sí” al Padre y acepta voluntariamente los sufrimientos de su pasión y de su muerte en la cruz para redimir a la humanidad y, a la vez, muestra a sus discípulos la fuerza de la oración. Las negaciones de Pedro y los ultrajes que recibe de parte de la guardia del sumo sacerdote preparan los acontecimientos que van a ocurrir en el Sanedrín y en el pretorio.